PostHeaderIcon ¿Para dónde tirar?

Puede que a muchos sorprenda que esta vez me vaya a dedicar a mirar el futuro más que a rememorar mis recuerdos –que ya sabéis que me gusta mucho-. Pero también sabéis lo que quiero a este pueblo nuestro, el cariño que le tengo. Lo sabéis porque solo tenéis que mirar en vuestro interior, ver el cariño que tenéis vosotros por Alcadozo para saber de lo que hablo.

Pero ese cariño creo que toca materializarlo en otra clase de discurso.

Me veo en la necesidad, necesidad mía en primer lugar, de escribir estas líneas, reflexionando sobre lo que pueden ser caminos de futuro para las gentes de Alcadozo, que al fin y al cabo son las que hacen que nuestro pueblo sea nuestro pueblo.

Y hablo de trabajo. De caminos, de salidas por que las que se perfila el futuro colectivo, tanto de Alcadozo como de España y de muchos otros países, pero más en nuestro país.

 

No he ser de los agoreros que lo ven todo negro. Está ya muy negro el nublo que tenemos encima para que sigamos echando más tinta de ese color (mi ambición es que el negro de estas líneas venga a dar luz)

Cuando paseo por el pueblo ya hace varios años que lo hago como una mujer adulta, alejada de esa niñez, esa juventud y de la inocencia e inconsciencia con las que debe verse el mundo en esas edades para saborearlo. Alejada ya mi vista de esas miradas, como digo paseo por nuestras calles y no me acabo de explicar, como me ocurre en otros sitios pero en Alcadozo me duele más por supuesto, que no estén apareciendo iniciativas para aprovechar oportunidades que yo creo que nuestro pueblo tiene.

Si he de empezar por lo más conocido empezaré -ya gastado medio folio tiene un poco de guasa lo de empezar- por el ahora tan odiado “ladrillo”. El sector sale muy tocado, el sector ya no puede ser motor económico porque en mi opinión nunca debió serlo hasta los límites que los dejamos llevar -y en eso todos tenemos nuestra responsabilidad como parte de una sociedad que somos-. Nunca lo entendí y ahora veo que se cumplen mis temores, lo augurios sencillos, basados en sencillo sentido común que nos hacían desde fuera de España y que nos hacían desde dentro.

Yo no lo odio. No creo que el ladrillo esté agotado como sector económico, creo que ha de reinventarse a sí mismo como toca hacer con tantas cosas en un tiempo de auténtica crisis a todos los niveles, como la que vivimos en España.

Me centro en nuestro ejemplo cercano. En Alcadozo una salida en el ladrillo, para una parte de las empresas, empresarios, trabajadores que se dedican a él, va a ser la rehabilitación de inmuebles. Inmuebles antiguos, inmuebles no tan viejos que necesitan verdaderas rehabilitaciones por diferentes causas. Una rama de futuro va a estar ahí. Sólo hace falta encender el televisor a la hora de los informativos para que te hablen de ello. No vengo yo a descubrir América, sólo a que este texto sirva de recordatorio, o simplemente para pararnos a pensar. Hablo de rehabilitación dentro y fuera de Alcadozo. En Alcadozo hay inmuebles que son verdaderas maravillas. Ahora va a resultar más barato adecuarlas a los tiempos, recuperarlas para las nuevas necesidades de vivienda y espacio sin renunciar a la solera con la que el tiempo y el uso las ha enriquecido. En Alcadozo hay mucho “Antiguo”, y poco “viejo”, mucho más antiguo de lo que los propios alcadoceños creemos . Hay que poner todo ello en valor. Es una buena oportunidad para propietarios y para empresas y trabajadores que podrán tener proyectos. Si el propietario no va a pedir presupuesto, pues a lo mejor hay que ir a él a hacerle ver lo beneficioso que puede resultar rehabilitar ahora, con estos precios competitivos. Sin hacer salvajadas en los tesoros que tenemos, por favor, que para eso mejor que sigan muchos de ellos como corral para el ganado.

Bueno, pues ahí queda el apunte. No soy contratista, no soy albañil, pero tengo sentido común, y sé de empresarios que incluso se han especializado en rehabilitación y les va muy bien.

Habéis oído hablar mil veces del turismo rural. Por supuesto. Llevamos 20 años por lo menos con la cantinela de las bondades del turismo rural. ¡Lo que a mí me gustaría tener un negocio así ni os cuento! Pero ¿Por qué en Alcadozo no se ve ningún negocio similar? No acepto que me digáis que no tenemos río (el nuestro es un pueblo de sierra fresco y caluroso cuando procede y tenemos piscinas, municipal y privadas desde hace años), que no tenemos “vistas” –¿Vosotros habéis contemplado la panorámica que se disfruta desde el depósito?, yo no me canso de mirar en derredor por veces que vaya a pasear, y como ésa otras mucha postales, más grandes y más pequeñas-, que no tenemos “grandes paisajes” –los tesoros que encierran rincones como Casasola y Santa Ana no le envidian a muchos rincones de la Sierra del Segura, que no tenemos fiestas patronales atractivas –yo disfruto del toro, amigos, familia, de todo más aquí en los mismísimos Sanfermines, no tenemos aglomeraciones y todo lo bueno que ellos pueden ofrecer, y damos familiaridad y hospitalidad, o que no tenemos tranquilidad y calidad de vida.

¿Sabéis lo que hacen la mayor parte de los usuarios de casas rurales durante sus estancias? Leer y pasear. Son datos estadísticos que leí en algún sitio hace ya algunos años. ¿Y sabéis el lugar de procedencia de esos clientes? No, no son de cerca, de los pueblos de alrededor, ni aún de la provincia donde se ubique la casa rural en cuestión. Suelen ser en su mayoría personas que viven en grandes núcleos urbanos que no están cerca del negocio rural.

De esto que os cuento se sacan dos conclusiones. Que no hace falta tener grandes atractivos externos al alojamiento para que sea una opción válida, y que Sí hace falta una buena promoción del negocio destinada en primer lugar a clientes lejanos, es decir, básico e imprescindible promoción desde Internet a través de las muchas herramientas que ofrece –creación de web del negocio rural, anuncios de la página web y de la casa rural en portales especializados, banner publicitarios agencias de viajes, en portales de turismo (ej.: www. muchoviaje.com

 

Otro: Comercialización de productos gastronómicos. Los panecicos son un auténtico manjar, igual que las ojuelas, o el ajo de mataero, o el atascaburras, que apenas se conocen, no ya digo fuera de Castilla-La Mancha, sino fuera de Albacete. A los de Ciudad Real les pasa por ejemplo con el “Mostillo”, una especie de carne de membrillo de vino, que está buenísimo, que se comercializa, sí, pero que fuera de la provincia es muy difícil encontrar. Pero aquí me podría extender sobre lo mucho que nos cuesta “salir de casa” a vender nuestras bondades, salir de Alcadozo, de Albacete, de Castilla-La Mancha, de España, es un mal que afecta a todo nuestro país en su conjunto.

Más: Empresas instaladoras de energías renovables PERO para instalaciones particulares. Es un nicho sin apenas explotar. Falta legalidad suficiente, pero ahí va a estar un sector económico importantísimo para todo el país no tardando muchos años.

Algo que muchos habréis oído ya mencionar. Está aumentando el número de autónomos por fin. Es un dato muy bueno porque quiere decir que de nuevo la gente tiene trabajo, y que ese trabajo lo están generando ellos mismos. ¿Cómo se autofinancian? Muchos están recurriendo a la prestación por desempleo. Se puede “capitalizar”, esto es, usarla para financiar tu negocio.

Y también muchos lo sabréis pero en todo este río revuelto de la crisis, una buena caña de pescar para la ganancia de los pescadores es la Formación. A muchos les tocará, nos tocará porque esta sociedad, alcadoceña o más, somos todos, a muchos tocará reciclarse, formarse en ramas profesionales que ahora ve como una salida seria y que apenas unos meses atrás ni se planteaba. Quien mejor preparado esté, mejores oportunidades tendrá, y aquí no hablo de estudiantes, hablo de trabajadores jóvenes y maduros, de trabajadores que tal vez en os últimos 15 años de vida laboral tengan que pasar por esto. Es una oportunidad, hay que verlo como lo que es, una oportunidad de mejora antes una mala situación. Los cambios cuestan, suponen esfuerzos, pero si hay una oportunidad de mejora, merece la pena. La formación es una inversión, camuflado de gasto a corto plazo.

Bueno, es muy tarde. Se me quedan cosas en el tintero, por supuesto. De lo que os enumero aquí, de tener posibilidades ahora mismo –espero poder tenerlas- ya os digo que emprendería más de una, pero de momento soy de las afortunadas que tienen trabajo, aunque también sé lo que es la espada de Damocles en tu cabeza con la angustia de no encontrar empleo.

Hay que aprovechar eso de que “la necesidad aprieta y hay que agudizar el ingenio”, esperando lo menos posible a que nos solucionen la papeleta en forma de subvenciones, ayudas estatales, regionales o locales.

Un saludo y ánimo alcadoceños.

 

 
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